CARTAS ERUDITAS Y CURIOSAS FEIJOO PDF

Ya se ve lo que significa esto. Y aquel que ya todo el mundo llama el gran Boerhave en la Medicina. Otros muchos grandes hombres produjo Alemania, como los Reuclinos, los Tritemios, los Clavios, los Kepleros, los Kirquerios; pero ninguno me ocurre, que a vista de este Gigante no parezca Pigmeo. Realmente, vuelvo a decir, los muy ilustres, y agigantados Ingenios en cualquiera Reino son raros. Que no parezca digo, pues el que no le haya no puede saberse. Uno, y otro sin bastante fundamento.

Author:Jutilar Dalrajas
Country:Bulgaria
Language:English (Spanish)
Genre:Relationship
Published (Last):2 June 2015
Pages:81
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Cartas eruditas. El caso es, sin duda, lamentable. Digo que se repiten los ejemplos, y no tan pocos como a primera luz puede parecer. No afirmo que sean frecuentes, pero tampoco son extremadamente raros. El caso de Oviedo fue perfectamente semejante al de esa villa.

Horroriza la tragedia y horroriza la ignorancia que la ocasiona. Nada de esto sirve. La misma indemnidad se puede considerar en toda o casi toda muerte repentina. Soy de vuestra merced, etc. Es natural que queden como atronados por un buen rato.

Pero demos que se recobre. Llega, pues, el caso de conocer que le han enterrado vivo. Empieza a afligirse, repite los clamores; es en vano. Quien no alcanza esto, poco alcanza. Ellos tienen justo motivo para hacerlo. La falta de talento los obliga a esa servidumbre.

Porque hay muy pocas manos que tengan la destreza necesaria para hacer esa mezcla. Es menester para ello un tino sutil, un discernimiento delicado.

No hay idioma alguno que no necesite del subsidio de otros, porque ninguno tiene voces para todo. Quam greci vocant, nec nostra dicere lingua Concedit nobis patrii sermonis egestas. No, sino mucho provecho. A tanto llega el rigor o la extravagancia de los puristas latinos, que algunos acusaron como delito al doctor Francisco Gilelfo haber inventado la voz stapeda para significar el estribo.

Son innumerables las acciones para que no tenemos voces ni nos ha socorrido con ellas el nuevo diccionario. Pero es a la verdad para muy pocos el inventar voces o connaturalizar las extranjeras. Esta prenda es quien, a mi parecer, constituye la mayor excelencia de la Eneida. De esto digo lo mismo que dije arriba en orden a inventar voces o domesticar las extranjeras.

El que carece de ella no salga del camino trillado, y mucho menos se meta en dar reglas en materia de estilo. Ni es esto impugnar la veracidad de vuestra merced, sino su crisis. Qui episcopus simul atque de his aliquid compertam habuerit, adhibitis in consilium theologis et aliis piis viris, ea faciat, quae veritati et pietati consentanea judicaverit. Antes diametralmente opuesto. La piedad que la Iglesia pide, la que promueve en sus hijos, la que caracteriza a los buenos cristianos, es aquella que se junta y hermana con la verdad: veritati et pietati.

Patrem in spiritu et veritate: nam et Pater tales quaerit, qui adorent eum Joan. Indemniza en esta materia al rudo vulgo su sencillez. El decreto es como se sigue: Ex multorum fide relatione didicimus, simplicem populum aliquando levi assertione miraculorum ad unum et alterum locum populariter concurrisse, candelas et alia vota obtulisse.

Ut igitur credulae simplicitati nobis commissae plebis consulamus, et novis, impudentioribusque hominum mente corruptorum ad quaestum occasionibus obviemus, sacro approbante provinciali concilio, districte prohibemus, ne quis posthac miraculum de novo factum praetendat; neve intra aut extra ecclesiam, titulum, capellam aut altare praetextu novi miraculi erigat, aut populi concursus in miraculi gratiam et venerationem recipiat: nisi prius loci episcopus de negotio quid sentiendum tenendumque sit, causa cognita, decreeverit.

Numquid Deus indiget vestro mendacio ut pro illo loquamini dolos? La tercera que no se hayan hecho remedios, o que si se hicieron, no hayan tenido efecto. La quinta que no haya precedido crise natural.

Deseo a vuestra merced larga vida y perfecta salud, etc. Ni aun tolerable. A todas constituye tediosas y molestas. Piensan algunos que imitan y ni aun remedan. Otro al estilo sentencioso, y en vez de harmoniosas sentencias, prefiere fastidiosas vulgaridades. Otro al ingenioso, como si el ingenio pudiera aprenderse o estudiarse o no fuese un mero don del autor de la Naturaleza.

Pero esto es proponer un medio, o imposible, o punto menos. El genio puede en esta materia lo que es imposible al estudio. Es una especie de instituto lo que en esto dirige al entendimiento. No hay paridad de uno a otro. Da este reglas para razonar bien como aquel para hablar bien. La gala de las expresiones, la agudeza de los conceptos, la hermosura de las figuras, la majestad de las sentencias, se las ha de hallar cada uno en el fondo del propio talento.

Quiero hacer sensible esto con la experiencia. Aseguro que nada. Es la nobleza semilla de la virtud. Del fervor que la inflama, se levanta la llama que la ilustra. La fealdad del vicio duplica su deformidad en quien debiera apropiarse como hereditaria la virtud. Cuantos ascendientes gloriosos jacta, tantos fiscales de su conducta se cuenta. Aquella gloria es su ignominia.

Lo mismo que le ensoberbece, le abate, porque no le toca de aquella luz sino el humo. Los escudos de armas que adornan sus paredes, ennoblecen el edificio y desdoran la persona. Supongo que conduce mucho para ello la claridad y el orden. Sin embargo, mi experiencia me hace desconfiar algo de este medio.

En orden al ejercicio, ya tengo dicho. Tampoco se ha de poner estudio en mandar a la memoria las voces o frases que se oyen o leen. Es cuanto sobre el asunto puedo decir a V. Con alguna apariencia se puede decir que los inventores son unos segundos criadores de los entes. Siendo tanto el estrago de los vencidos, no padecieron menos los vencedores. A tanta costa se descubrieron sus minas. No hay vena de oro o plata en ellas, que no haya hecho verter arroyos de sangre de humanas venas.

Dentro de las mismas minas descubre otras minas el ingenio de D. Lorenzo, mostrando el modo de aumentar la utilidad del mineral. En efecto, en todo el discurso de su escrito, muestra D. Ciertamente es don Lorenzo uno de aquellos pocos hombres a quienes Dios hizo, si no para todo, por lo menos para mucho.

Por esta parte no es D. Pero D. Lorenzo es tal inventor, que ennoblece y juntamente enriquece a la nuestra.

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